sábado, 26 de septiembre de 2009

Con Víctor Jara, siempre...

Brutalmente torturado y acribillado con 44 disparos el 16 de septiembre de 1973 en el Estadio Chile, arrojado a unos matorrales en los alrededores del Cementerio Metropolitano, el cuerpo inerte de Víctor Jara fue llevado a la morgue donde le asignaron las siglas NN y sería identificado por su esposa. La vida del inmortal cantautor y destacado director de teatro chileno ha marcado nuestra vida, la vida de innumerables latinoamericanos...
La creación musical de Jara rescató la tradición popular y la reivindicación social de las clases desposeídas de Chile. Desde muy joven demostró su compromiso con las clases populares y su adhesión a la campaña electoral y al posterior gobierno de Salvador Allende. Su discografía es una de las más ricas e interesantes de su tiempo. En 1969 ganó el Primer Festival de la Nueva Canción Chilena, con su composición “Plegaria a un labrador”, que interpretó acompañado del conjunto Quilapayún. Se transformó, así, en uno de los principales símbolos de este movimiento musical. De Víctor Jara podríamos escribir mucho, podríamos postear muchas canciones. Qué difícil es escoger la adecuada si todas ellas significan tanto... Aquí, les dejamos una de ellas...

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